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    Qué pena que Estados Unidos interfiera en los asuntos de Hong Kong disfrazado de democracia

    Actualizado a las 12/09/2019 - 15:19
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    [Foto: cctv.com]

    Por Curtis Stone

    Hongkong, 12/09/2019 (El Pueblo en Línea) - Este domingo, manifestantes que ondeaban banderas estadounidenses marcharon hacia el consulado de Estados Unidos en Hong Kong, pidiendo a Washington que aprobara un proyecto de ley destinado a apoyarlos. En respuesta, el gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong expresó su pesar por la reintroducción de esta ley y reiteró que las legislaturas extranjeras deberían mantenerse al margen. Este proyecto de ley estadounidense es un truco sucio para aumentar la presión sobre China e impulsar una agenda tipo "revolución colorida".

    La Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, proyecto copatrocinado por los senadores estadounidenses Marco Rubio, Ben Cardin, Jim Risch y Bob Menéndez, tiene como objetivo reafirmar el compromiso de Estados Unidos con la promoción de la democracia en Hong Kong. En un comunicado de prensa, los senadores estadounidenses citaron la "interferencia china" en los asuntos de Hong Kong como una razón para validar el proyecto. También criticaron al gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong por hacerle frente a la violencia y al caos, aplaudiendo a los manifestantes por sus vandálicas acciones.

    Sea cual sea la forma en que se presente, el proyecto de ley estadounidense es una contundente interferencia en los asuntos internos de Hong Kong -que son los asuntos internos de China- y una prueba más de que ciertos políticos estadounidenses ven el problema en Hong Kong como una oportunidad para avivar el conflicto y generar los disturbios actuales. El proyecto de ley sobre Hong Kong de los senadores estadounidenses también es un claro intento de desestabilizar a China.

    Su proceder es algo que el mundo ha visto repetidamente: interferir en la política de otros países bajo el pretexto de universalizar la democracia de estilo occidental, un principio fundamental de la política exterior de Estados Unidos. Cuando en realidad el verdadero objetivo es querer que el mundo se parezca más a lo que ellos creen que es Estados Unidos y convertir a ciertas naciones y regiones en vasallos. La promoción de la democracia en manos estadounidenses se ha convertido en una herramienta para socavar a sus adversarios. Los políticos estadounidenses de agenda antichina están ansiosos por utilizar a los manifestantes radicales de Hong Kong como peones de sus objetivos.

    Las manifestaciones que comenzaron hace meses en Hong Kong, después de que el gobierno de la Región Administrativa Especial presentara un proyecto de ley de extradición ya retirado, han ido mucho más de la libre expresión pacífica. No tiene sentido describirlas como tal. Han lanzando ladrillos, utilizado bombas de gasolina y otros objetos contra los edificios gubernamentales, atacado a la policía con armas ofensivas, boicoteado los viajes aéreos e incendiado estaciones del metro. No cabe duda de que las protestas se han vuelto cada vez más violentas y radicales.

    Es una pena que algunos senadores estadounidenses vean en Hong Kong un ideal campo de batalla para la Guerra Fría. Ellos prefieren que los manifestantes radicales queman Hong Kong antes que el gobierno de la Región Administrativa Especial encuentre una solución adecuada para el problema actual. Ningún país gobernado por el imperio de la ley tolera protestas radicales y violentas, y mucho menos el resurgimiento de un movimiento separatista. Sin embargo, algunos políticos estadounidenses están respaldando con su apoyo, e incluso fomentando los disturbios en Hong Kong. Y todo en nombre de la democracia.

    Los problemas en Hong Kong son un asunto interno de China. Los senadores estadounidenses deberían dejar de intentar influir en su desarrollo y desenlace. Sus ambiciones por avivar las llamas de la rebelión buscan hacer difícil no concluir que al menos una parte de lo que está sucediendo en Hong Kong es una especie de "revolución colorida".

    El proyecto estadounidense Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong tampoco ayudará a la “perla del oriente”. Es una fantasía pensar de ese modo. Los manifestantes que le están pidiendo ayuda a los Estados Unidos, deben abandonar sus ilusiones sobre la democracia estilo USA y dejar de poner su fe en manos de aquellos que lo único que buscan es erosionar a China.

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